lunes, 13 de diciembre de 2010

Roma - Mercado de Trajano

Roma - Mercado de Trajano
En el siglo XXI, los occidentales somos adictos a los centros comerciales. Las familias acuden en masa a pasar la tarde, incluso el día entero. Y no solo en las grandes ciudades, también en las pequeñas, los centros comerciales proliferan por todas partes. Es un plan estupendo para un Sábado, día grande en estos circos.
Acudes con tu coche y, después de chuparte una buena cola que comienza en la autopista, antes de la salida al centro comercial, y vas en cola hasta llegar al parking, que por supuesto está abarrotado. Cuando consigues aparcar, la familia se despliega como un grupo de operaciones especiales del ejército. Mientras uno hace la compra de alimentación, otro se corta el pelo, y los niños se zurran entre ellos y con otras criaturas en una piscina de bolas. A la hora zulú todos se reúnen en el bar del complejo, ya sabeis, una de esas franquicias con nombre molón, para tomarse un aperitivo insípido y aséptico en un local prefabricado con decoración de cartón piedra, sin personalidad, sin historia, atendidos por un camarero contratado por una ETT que no sabe dónde tiene la mano derecha. Vamos, todo lo contrario que el ambiente que se respira en una tasca de barrio o casco antiguo de los de toda la vida.
Te meten una buena clavada por el vermú, las aceitunas y unas rabas congeladas duras como piedras, y te diriges a comer en la zona de restauración tan estupenda que tiene en un extremo del megacentro.
Qué oferta dios mio!!, todos venden la misma comida basura, pero, oye, puedes elegir el modo de envolverla con decenas de variedades: hamburguesería, pizzería, kebap turco (muyy exótico), chino, cervecería alemana (vamos, del mismísimo corazón de Baviera), mexicano.... Y si eres un tío de los de toda la vida y no te van esas mariconadas, siempre puedes acudir a uno de los bares de tapas, o un restaurante con el menú del día. Te va a dar igual, en todos ellos te largan la misma comida industrial, sólo cambia la decoración (y los camareros, que no suelen aguantar mucho tiempo).
Una vez llena la tripa (joder, que ardor de estómago, no tenía que haberle echado esa salsa rara al pollo, pero como era gratis....) toca pasear juntos, en familia. Qué bonito, deambular por los pasillos atiborrados de artículos de todo tipo que ni necesitamos, ni tenemos dinero para comprar. No hemos venido a eso, estamos paseando. Niño, ojo que entramos en la sección de figuritas de Lladró, a ver si jodemos la tarde. - Cariño, vete tu con los niños a la sección de moda femenina, que yo voy un ratito a ver las pantallacas de plasma, luego quedamos en la zona de la musica y los discos, que creo que ha salido un deuvedé del maikel yacson pero no me se el título, a ver si me lo apunto pa bajarlo de la mula -

Después del agradable paseo, continúa el planazo del Sábado, nos metemos todos al cine. Compramos veinte kilos de palomitas y diez litros de refrescos, unas chuches, colocamos a los niños a ver esa de disney en tresdé, y los mayores nos vamos a otra sala al estreno de la última del calvo ese que pega mamporros. - Niños, a la salida nos esperais junto a la bocatería, que ya aprovechamos y nos llevamos la cena puesta.
Y acabamos la tarde haciendo la digestión en el parking, buscando el coche, - dónde estará el maldito coche -.
Al salir, otro atasco, pero éste aún más grande que el de entrada, y dos horas más tarde llegamos a casa con los bolsillos vacíos, el colesterol por las nubes, los músculos atrofiados, los oídos sordos, los ojos ciegos, mal humor, frustración y sensación de vacío. Mañana a currar, pero no te preocupes...... ya queda menos para el Sábado - EL GRAN DÍA.

Creía que este invento de los "centros de ocio" era cosa de los americanos, pero no, hubo otro imperio que ya lo había inventado hace dos mil años. Os presento el mercado de Trajano, el mayor centro comercial de la ciudad de Roma, capital del Imperio. Cientos de comerciantes ocupaban los distintos locales ofreciendo todo tipo de mercancías, y los ciudadanos romanos acudían a pasar el Sábado y gastar unos sestercios......

2 comentarios:

afraile dijo...

Muy bonita la foto desde esa perspectiva. Me encanta.

Un abrazo.

Lito dijo...

Muy buena foto. No conocía el lugar. Muy previsores estos romanos. La gente controlada y metida en un recinto, y tan felices. Pobres de nosotros.
Saludos.

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