viernes, 23 de marzo de 2012

Marte

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Hace un par de semanas habíamos visto una foto muy guapa de un lugar fantástico, y automáticamente se me metió en la cabeza visitar la localización para hacer una nocturna. Con ese primer plano tan atractivo, me lo imaginaba al pie de un cielo estrellado con una tenue iluminación. Ayer se presentaron las condiciones en principio ideales:



Con todos los trastos en el coche, salimos a ver atardecer en la siempre interesante playa de Trengandín, esperando la noche para nuestro sitio especial.
De Trengandín no me llevé nada bueno, salvo charlar un rato con Tabernilla, que estaba por allí tirando unas fotucas con un compañero.

Llegada la hora, nos desplazamos al mágico descubrimiento..... y se nos cayó el alma al suelo.
La contaminación lumínica en el interior de las marismas de Santoña es brutal.
Intentar captar estrellas es un ejercicio imposible, porque a pesar de la ausencia de luna, puedes caminar sin linterna en plena noche.
Pero bueno, ya que estábamos allí, nos decidimos a intentarlo.
Seguro que has oído la expresión "meter la pata", pero esta noche la recordaré siempre asociada a esa frase, porque literalmente metí la pata hasta el fondo, jaja.
Ese fondo cubierto de algas verdes y sumergido en marea alta, tiene una capa de lodo de medio metro de espesor, y con mi peso pluma, pasó lo que tenía que pasar. Mientras iluminaba la escena, una de las botas se hundió casi entera (me llegan casi a la rodilla), y además hizo vacío, de modo que cuanto más tiraba más se hundía, como si me hubiera atrapado un cocodrilo en sus fauces. Finalmente, gané la batalla.......... y saqué el pie. Eso si, la bota se quedó allí encajada, y con el impulso, me desequilibré y caí de costado en el barro.
Imagínate, allí tumbado, con todo lo largo que soy, en ese lodazal, una pierna en alto con el pie descalzo, y en las manos sosteniendo una pértiga de seis metros con la linterna en la punta....
Mis dos compañeros, supongo que haciéndose daño en la lengua por apretar los dientes para aguantarse la risa, con una lagrimita cayendo por sus mejillas....
Gracias a los dos por contener las carcajadas, y echarme una mano, y a Jose Miguel por el pantalón prestado... aunque no pude abrocharme el botón, no entiendo por qué.

Y de toda esta aventura, aquí tienes la imagen que he cocinado, exagerando la contaminación lumínica y convirtiendo la escena en algo marciano, o de mordor, no se.


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1 comentario:

José Miguel M.P. dijo...

Me tiene alucinado la foto ya que soy consciente de las dificultades del lugar.

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