martes, 7 de octubre de 2014

Castillo de Eilean Donan. Escocia

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 Estos días veo el viaje americano de Rafa Irusta, y su comentario: "El atardecer en Delicate Arch es como el metro en hora punta. Y eso que el trail para subir se las trae que si no la concentración de gente sería aún mayor"
Dos grupos de fotógrafos amigos han visitado recientemente Islandia, y sus comentarios son parecidos: " en la cascada Svartifoss utilizamos las botas de agua para meternos en el fondo del rio y poder hacer tomas desde el agua (y de paso quitarnos a la mayoría de los turistas que estaban haciendo fotos en la orilla)"

 Nuestra primera visión del icónico Eilean Donan castle ocurrió a las 5 de la tarde con una fina pero molesta lluvia y un aburrido cielo gris plomizo. En el parking, las "hordas" de japoneses y jubilados españoles inundaban la zona. Todos se abalanzaban en manada hacia el pequeño castillo, vociferando (los españoles) y estorbando cualquier intento de hacer una fotografía. Es uno de esos sitios que hay que visitar "obligatoriamente", pero la verdad es que estaba deseando salir huyendo de allí, y en cuanto mis compañeros de viaje me dieron permiso, salí zumbando.

 Algunos me diréis que nosotros, los fotógrafos, somos tan turistas como toda esa gente, y que lo mismo pensarán ellos de nosotros, con nuestras cámaras grandotas, trípodes y demás. Pero yo no me siento así.
Creo que en mis viajes disfruto del paisaje, y me llevo las fotos de recuerdo igual que ellos, pero no como una especie de trofeo, dispara y corre al autobús a seguir viaje. Me gusta contemplar, respirar, escuchar en silencio la naturaleza, oir el agua, el viento, los pájaros. Observar con calma la escena mientras busco encuadres atractivos, estudiarla luz. Ese proceso te obliga a hacer las cosas despacio, y te permite vivir el momento con intensidad, fijando con fuerza el recuerdo en la memoria. Nada que ver con la foto a la carrera entre empujones y gritos de grupo organizado.

 Mi recompensa; al día siguiente, camino de Skye, pasamos de nuevo por el loch Duich a las siete de la mañana, con un amanecer precioso y marea alta, y pude hacer varias fotos a este "sight seeing point" con toda la calma, el parking completamente vacío, el castillo reflejándose en el agua calmada, los cambios de luz con el sol filtrándose entre las nubes, el sonido de las gaviotas, el olor a salitre y algas.... nada que ver.

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